Plomos fundidos

09.07.2010 20:53

 
Se fundieron los plomos mientras trinaba el orador
A la abuela se le iluminaron los faldones para delicia inesperada del ilustre visitante
Al pez se le deshizo su pecera e improvisó conversación con el médico familiar
-él, tan culto y seductor, según le dictaba el estilo personal-
A la infanta se le expandió la sensualidad hasta  traspasar la frágil aduana de aquellos labios…
Y la oscura bruma desbocada sembró alegrías descabelladas
sobre llanuras de corazones recién arados.
 
Podía entonces suceder y sucedió:
Hilar  gestos generosos a contraviento  y desparramar pálpitos de amor acelerado
Dulce atractivo del precipicio que atrae sin concesiones
Podía suceder y sucedió:
Se rompieron las partituras y la música se desbordó,
durante la eternidad de un ratito,
de los cauces de tanta vida cuerda

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Miguel Cabeza